jueves, octubre 14

Surtidor

no ceso de pelear antes del sueño,
y de pronto su llamada me despierta.
mi cuerpo es suyo,
germen que descubre su oscura vocación
en esa tierra y se consuma;
la sal, su lento porvenir,
surca provincias de epidermis,
torna su caer en imágenes dispersas e incesantes,
que el abrazo de lo nuestro no logra curar
(ni curará).

no son heridas.

esta breve relación de los deseos no cumplidos
la sal que en su deleite labra ríos de arrebato,
es el surtidor que detiene su fluir en la pequeña muerte
que convocan la tersura el arrebato
de su piel reconocida en la penumbra.

2 comentarios:

Bismark dijo...

Me ha gustao

Oliverio de Rodas dijo...

gracias carnal, qué te has hecho?

saludos.